Las nuevas tecnologías han modificado las estructuras de las empresas, la organización y los entornos del trabajo, los equipos y, con ello, han impulsado un nuevo modelo de liderazgo que se adapta a este entorno digital.
La organización y la toma de decisiones ha dejado de ser vertical y, apoyado en las nuevas tecnologías, es cada vez más horizontal y participativo.
Las empresas también han sufrido un importante cambio en los procesos productivos.
Los modelos de negocio cambian en consecuencia, y aparecen las start-up con estructuras, financiación y objetivos totalmente distintos.
Con las nuevas tecnologías surgen nuevas formas de comunicación y de relacionarnos, en un entorno global, que también influyen en el comportamiento del consumidor y condicionan sustancialmente las habilidades de este modelo de liderazgo en la era digital:
Un buen líder debe saber, ante todo, cómo gestionar el factor humano en su equipo de trabajo. Hablamos de un liderazgo horizontal que incide en aspectos tan importantes como la motivación y la comunicación.
Todo ello en un contexto laboral cada vez más deslocalizado, pero en el que, curiosamente, es indispensable el trabajo equipo y las herramientas y plataformas colaborativas.
