Desde el punto de vista del emprendimiento han aparecido formas ágiles de creación de empresas al amparo de mecanismos de cooperación que han tomado forma con los distintos ecosistemas de start ups.

Sin duda el más conocido y el que ha establecido las reglas de juego para su viabilidad es Silicon Valley. Son lugares en donde se desarrollan de forma conjunta plataformas tecnológicas y de conocimiento, se articulan equipos emprendedores multidisciplinares y finalmente se establecen alianzas en términos de recursos y financiación para que empresas muy jóvenes sean exitosas y lideren el proceso disruptivo actual.

Así nacieron la mayoría de los gigantes de la Economía Digital: Google, Facebook, Apple, Amazon… cada uno de ellos con identidad propia en base a su contribución innovadora: la búsqueda de información, las relaciones humanas en el seno de la comunidad, los dispositivos que facilitan el uso y acceso, y la distribución logística del e commerce. Una vez madurada su ventaja competitiva en el área que lideran, buscan expandirse en el área del líder adyacente ya sea por desarrollos propios o por adquisición de nuevas start-ups que les den ese complemento.

Finalmente, decir que la globalización ha propiciado una interconexión de personas, empresas y países con resultados que eran imposibles de imaginar. Internet ha hecho posible que la comunicación pueda ser plena en todo el mundo, y sólo se vea limitada por las censuras de algunos gobiernos. Los países emergentes que hace unos años sólo interesaban como destinos de la deslocalización de la producción para conseguir ventajas competitivas en la producción, ahora son en sí mismos mercados emergentes donde una numerosa e incipiente clase media demanda con ganas un bienestar que hasta hace poco era imposible, y en esos países el desarrollo de nuevas ciudades modernas hace pensar que los ejes tradicionales de mercados globales cambien geográficamente.