Si leyéramos en un periódico la siguiente cita: ‘No vivimos una época de muchos cambios, sino un cambio de época’, probablemente estaríamos de acuerdo en la buena capacidad de síntesis del diagnóstico del momento que vivimos.
Entre otras cosas porque el cambio de época es lo que el término disruptivo en muchos casos encierra.
Pero la cita no es de un gurú actual sino de Leonardo Da Vinci, lo que nos hace pensar que no es la primera vez que el ser humano se enfrenta a una situación de cambio trascendental, si bien probablemente hay factores de la transformación de la realidad actuales que sí son nuevos.
En este documento profundizaremos en diversos aspectos que afectan a la comunicación, el consumidor, la innovación, la estrategia…
En este primer punto introductorio situaremos el contexto de los contenidos.
Es importante que no perdamos de vista cómo ha evolucionado el eje central de la estrategia de las empresas y para ello adjunto este magnífico gráfico ilustrativo de Forrester.

Desde el año 2010 el destino común de todas las empresas es el cliente y/o consumidor. Esto parece muy lógico y sin embargo al observar la retrospectiva vemos que hubo fases en que no era así. De hecho aún hoy muchas empresas no son capaces de incorporar en su estrategia un tratamiento diferenciado para el cliente y el consumidor, especialmente las que operan en mercados B2B.
La explicación de esta orientación 100% al cliente viene dada por el término empoderamiento del consumidor. La única soberanía del consumidor antes era su capacidad de decisión de compra, es decir, optar por un producto o servicio y en ese mismo acto renunciar a las alternativas. Para ello se le persuadía con una eficaz comunicación de medios en masa al amparo de las leyes de la publicidad.
Ahora, el consumidor goza de las herramientas adecuadas para poder influir y participar en todos los procesos de la empresa (co-creación en sentido amplio), con una comunicación bidireccional con ella, y una enorme capacidad de influencia en otros consumidores. Además el consumidor ha encontrado una faceta relacional singular que convive con otra grupal.
Es la esencia de las diferentes manifestaciones crowd: crowd funding, crowd sourcing…
Volviendo de nuevo al pasado, pero esta vez más reciente, vemos cómo la visión que Nicholas Negroponte tenía a mediados de los años 90 se ha cumplido y las leyes tradicionales del precio como regulador de la escasez en los mercados se han diluido. Este interesante autor vislumbró cómo la tecnología podía alcanzar cotas de desarrollo inimaginables en términos de capacidad computacional y una de sus consecuencias sería la aparición de un escenario en el que determinados productos que eran escasos por ser materiales, es decir, estar formados por átomos, se transformarían en bites dando paso a nuevos esquemas de abundancia. Es justo el mundo que tenemos delante de nuestros ojos,….átomos y bites que transforman el modo de producir, distribuir, consumir y monetizar industrias enteras.
Su imagen en los mercados son los esquemas premium-fremium de los bites pero también las enormes oportunidades de desintermediación en la producción de productos átomos. Y este fenómeno constituye en sí mismo una enorme revolución del concepto de rentabilidad dentro de la empresa y por supuesto una necesidad de transformación para adaptarse a un nuevo marco competitivo.