- Saber a qué público nos dirigimos -este es un aspecto recurrente a lo largo de este documento por su relevancia….
- Ya hemos visto que cada generación, cada grupo, cada persona tiene unas necesidades y se comporta de forma diferente y por tanto conocerla bien es clave para hacer una comunicación efectiva.
- Cómo debemos dirigirnos – no solo tenemos que adaptar el tono y lenguaje que utilizamos en función de nuestro público, también que canales utilizamos.
En contexto en el que nos encontramos – social, cultural, económico y coyuntural… ¿qué empresa no ha tenido que adaptar su comunicación en tiempos de COVID-19?
- Tener claros cuales son nuestros objetivos a medio, corto y largo plazo.
- Las claves del mensaje: qué queremos transmitir.
- Construir un relato creíble, útil y sostenido en el tiempo que nos aporte el valor de la confianza del consumidor.
- Transmitir con claridad y coherencia. Hemos visto la importancia de generar contenido atractivos y de calidad para nuestros públicos, pero de nada nos sirve si después no hay coherencia entre el online y el offline; entre lo que nuestra organización dice y lo que hace o lo que nuestros usuarios perciben.
- Revisión continua. Vivimos inmersos en el mundo de la inmediatez, en el que los cambios, las noticias… se mueven a una velocidad vertiginosa y nos impide pararnos a ver que esta ocurriendo. Es importante saber parar, dedicar un tiempo a pensar, analizar que está pasando, si seguimos la dirección correcta y o debemos introducir cambios en nuestra estrategia de comunicación.