La reputación online es la palanca para conseguir tener influencia digital. Sin una reputación fuerte no se puede ejercer influencia.
Entendemos por influencia, la habilidad que una persona, un grupo o un acontecimiento en particular, tiene para ejercer poder en cualquiera de sus formas, sobre alguien. La manifestación más clara de este poder se da cuando se provocan cambios de actitud en las personas o grupos de personas.
Cuando hablamos de influencia digital, nos referimos a la habilidad que posee alguien, individuo, grupo de opinión o marca desde su presencia digital, de provocar cambios de actitud en las personas que forman parte de su comunidad online. Internet es una red de personas agrupadas en comunidades, y por tanto es un sistema social. Dicho sistema se construye a partir de las relaciones que se forman con base en la conversación y el intercambio libre de contenidos.
Decíamos que la influencia es ejercer poder, y el poder es fundamentalmente relacional. Un individuo tiene poder cuando puede ejercer influencia sobre los demás. Si nos trasladamos a internet, la centralidad – posición en la red- la estructura y el número de conexiones son aspectos que afectan a la influencia digital.
En rigor, estamos hablando de un medio donde los grados de influencia pueden ser múltiples, a distintos niveles y bien delimitados entre sí, que por su carácter comunitario y colaborativo, hace que se distribuya de manera colectiva más rápidamente.
Es sabido el poder de viralización que posee Internet, y esa viralización incide directamente en la influencia digital, tal y como describen Seth Godin y Malcolm Gladwell, padres de la conceptualización de la viralidad.
Tres importantes factores que contribuyen en la influencia:
Alcance |
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Relevancia |
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Resonancia |
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