Los bu
los o noticias falsas han existido siempre, aunque la velocidad de diseminación de la información en las redes sociales ha contribuido que la palabra fake new forme parte de nuestro vocabulario habitual.
Si bien las noticias falsas afectan a casi todos los ámbitos de la sociedad, es en política, por su trascendencia, donde han adquirido mayor relevancia, porque pueden cambiar en el pensar político de las personas que las reciben o buscan manipular la mente o comportamiento de los usuarios.
Según Pablo A Mazurier, profesional experto en amenazas híbridas y Director del Observatorio en Amenazas Híbridas de INISEG, las Fake News se refieren, “a la desinformación como falta de información, o sencillamente manipulación de la información e incluso abundancia de la información, infoxicación”,
Ya hemos sabido de varios casos dónde han influido las fake news, como la campaña de Donald Trump, el referéndum del Brexit y en Brasil con Bolsonaro.
La redes sociales se han convertido en verdaderas armas políticas, ya que pueden generar opiniones a favor o en contra de los partidos políticos, antes de las elecciones.
Los usuarios de las redes sociales cuándo leen una noticia no se preocupan de buscar la fuente de dicha noticia, de averiguar quién la escribió, sólo confían que es verdadera y la comparten, las viralizan y en el trayecto nadie pensó que podría ser una noticia falsa.
Grandes compañías como Google, Twitter y Facebook han establecido mecanismos para detectar esta desinformación, y se han comprometido con el Código de buenas prácticas contra la desinformación que la Comisión Europea ha establecido.
Detrás de las fakenews hay grandes organizaciones que invierten muchos recursos, evidenciado por el hecho de que se ha detectado en los últimos meses la existencia de «bots» -programas informatizados- que se encargan de difundir mensajes de contenido político cercano a una determinada formación. Técnicas, sin embargo, que vulneran los términos de uso de plataformas como Twitter..
Los bots tuvieron un papel muy relevante como difusores de información falsa en las elecciones presidenciales de EE UU, cuyo vencedor fue Donald Trump. Así lo afirma un estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Indiana (IU) y publicado Nature Communications.
Sin embargo, otro trabajo de investigadores del MIT, que apareció en Science a principios de 2018, analizó también este fenómeno y llegó a la conclusión de que las noticias falsas se extienden en Twitter porque los humanos, no los bots, las propagamos más deprisa que la verdad. En su análisis, las falsedades tenían un 70% más probabilidades de ser retuiteadas por los usuarios que la información veraz.