A veces, los clientes expresan sus necesidades y hasta nos piden una solución en concreto. En DT, se “eleva” el objeto o la necesidad a un nivel más genérico o abstracto para poder imaginar soluciones más globales y a la vez más concretas. No es lo mismo recibir una petición para desarrollar “una nueva cartera” que una solicitud para “algo para transportar mi dinero y tarjetas”. ¡No hay respuestas correctas para preguntas erróneas!

S.I. Hayakawa desarrolló la técnica de la “ESCALERA DE ABSTRACCIÓN” donde se empieza en lo más básico, para “elevar” el objeto o la necesidad a un nivel más genérico o abstracto. La escalera puede servir para elevar o aterrizar la naturaleza del problema a resolver y, de esta manera, se pueden imaginar soluciones más globales a la vez que más concretas.

Si entendemos la ESENCIA DE LA NECESIDAD, podemos ofrecer la solución idónea y no la solución más directa. Aunque sea leyenda urbana, la siguiente historia tipifica lo importante que es entender esta “esencia de la necesidad”:

“Cuando la NASA empezó a enviar astronautas al espacio, se dio cuenta de que los bolígrafos no funcionaban en ausencia de gravedad.

Tras invertir varios millones de dólares y dos años de pruebas, la agencia espacial desarrolló un boli que podía escribir en el espacio, bocabajo, en casi cualquier superficie y a temperaturas que iban de los -80 a los 65 grados Celsius.

Cuando se enfrentaron al mismo problema, los rusos usaron un lápiz”.