Y una vez tenidas en cuenta estas normas, podemos ir más allá:
- Si no tenemos necesidad de negociar, no negociemos.
- No alardear del éxito obtenido, que sea la otra parte la que piense que ha ganado.
- Negociar con aquellos que puedan tomar la decisión.
- No ponerle las cosas fáciles al CLIENTE. Las personas se sienten más satisfechas con aquellas que le han costado mucho esfuerzo.
- Actuar siempre con cierto margen de maniobra.
- Dar la información al CLIENTE en pequeñas dosis.
- Si está quieto, hágale moverse. Si se mueve hágale correr.
- No haga una pregunta si sabe que no le va a gustar la respuesta.
- No crea todo lo que dicen los CLIENTES sobre el plazo de pago y los márgenes de la competencia. Hablan así porque son clientes potenciales de ella.
Y PARA FINALIZAR, antes, durante y después de la negociación, profesionalidad, trato amable y siempre desde el respeto.