- El negociador tiene que jugar sus cartas -buenas o malas- lo mejor posible. En esencia, la negociación es el arte de sacar el mejor partido posible a tus bazas.
- Normalmente, el buen acuerdo es el que satisface a ambas partes. De esta forma, ambos negociadores tendrán interés en cumplir y mantener ese acuerdo.
- En toda negociación debemos prestar atención a la situación emocional de la parte contraria.
- Cada parte tiene una finalidad básica y fundamental. No podemos equivocarnos cuando se trata de determinarla.
- No digas nada que moleste o exaspere a la parte contraria. Ello dificultaría la consecución del acuerdo.
- Si se crea una situación muy tensa, es preferible suspender la reunión y reanudarla unas horas más tarde o un día después.
- En una negociación compleja, es conveniente negociar punto por punto y no discutir todos los temas al mismo tiempo. Lógicamente, los acuerdos parciales obtenidos quedan supeditados al acuerdo global.
- De vez en cuando, recapitular y concretar los temas tratados y los acuerdos obtenidos. Tomar notas por escrito, si es necesario.
- No existe un solo objetivo razonable, sino una combinación de muchos acuerdos parciales. La flexibilidad y la creatividad negociando son dos grandes virtudes.
- Ser cordial y educado facilita llegar a un acuerdo. Ser honesto también. Además, de esa forma, en el futuro, será más sencillo negociar.