La inflación subyacente es aquella que revela el IPC en los casos en que éste no considera los alimentos sin elaborar ni los productos vinculados a la energía. Esta decisión obedece a que los precios de estos productos están atados a fluctuaciones importantes por el clima, las guerras y otros factores que no dependen de la economia. De este modo, la inflación subyacente permite revelar la tendencia de los precios en el mediano plazo.

Al considerar la inflación subyacente, en definitiva, se trabaja con los productos que tienen precios más estables. Esto hace que la inflación subyacente presente pocos altibajos y cambios más leves en comparación a la inflación general.


Otros aspectos que merece la pena conocer respecto a la inflación subyacente son los siguientes que exponemos:

  • Es un indicador al que se le dio forma después de la crisis energética que existió en la década de los años 70.
  • En la actualidad podemos establecer que la misma se ha convertido en unos de los parámetros más importantes que utilizan tanto los analistas en general como las empresas y los bancos centrales a la hora de analizar los precios existentes en el mercado y, en base a eso, tomar decisiones.