Para influir antes hay que ser influido, y para ello es esencial trabajar la escucha.

Es esencial diagnosticar antes de prescribir, y por ello debemos escuchar al cliente con la intención de comprender, no con la de responder.

La seguridad no viene de tener razón, sino de estar alineado y basarse en principios sólidos.

Hay 5 niveles de escucha: