Desarrollo del equipo de trabajo. Fases

La evolución de un equipo, desde su constitución hasta alcanzar un buen nivel de rendimiento pasa, fundamentalmente, por cuatro etapas como ilustra la imagen de abajo.

¿Cómo podemos diagnosticar en qué etapa se encuentra nuestro equipo? ¿Cómo identificamos si estamos ante un equipo maduro y autónomo, o ante un equipo poco maduro y muy dependiente de la figura del jefe?

Conocer en qué etapa se encuentra actualmente tu equipo de trabajo, te ayuda a:

-Distinguir los comportamientos eficaces e ineficaces.

-Hacer los ajustes necesarios para que tu equipo alcance los objetivos, con el menor desgaste posible.

-Decidir en cada momento qué tipo de intervención debes hacer para facilitarles el trabajo a tus colaboradores.

Las dos dimensiones del rendimiento.

El desarrollo del equipo se puede "medir" a través de dos dimensiones: el esfuerzo puesto en la tarea (productividad), y la energía (motivación) que pongan los miembros en alcanzar los objetivos.

La productividad está relacionada con el dominio técnico de las tareas a ejecutar y con la calidad de los resultados alcanzados. Con motivación nos referimos a "las ganas" de iniciar la tarea y moverse hacia el objetivo. 

Si observamos la siguiente gráfica vemos que la motivación y la productividad suben o bajan en función del momento que está viviendo el equipo.

El ciclo vital de un equipo comienza, por lo general, con una alta motivación e interés por las tareas y una baja productividad, se pasa posteriormente a una etapa “tormentosa” de conflictos y baja motivación, para finalizar (en caso de éxito) con un rendimiento alto.

Si el equipo no supera satisfactoriamente  la etapa de conflicto, las diferencias quedarán enquistadas. No asumirán los objetivos en forma colectiva y cada uno trabajará por cumplir sus objetivos individuales. En este caso, costará mucho alcanzar niveles altos de rendimiento.