La información que ha de disponer toda persona o grupo antes de iniciar el proceso de negociación procede de varias fuentes.

Se trata de tener la sensación, en nuestro fuero interno, de que disponemos de circunstancias, convicciones o argumentos sólidos para llevar adelante una negociación que nos permita una relación fructífera con nuestros interlocutor/es en el corto, medio y largo plazo.

Es necesario evaluarlos racionalmente con el fin de determinar que aspectos pueden influir positiva o negativamente en la negociación. También hay que considerar que, en las negociaciones, estos datos pueden ser logrados a través de amigos, compañeros de trabajo, familiares, etc. Cualquier dato puede ser valioso para anticipar la "posición de seguridad".

