Toda decisión viene acompañada de un cierto grado de incertidumbre.
La certeza completa sería llevar a cabo un procedimiento fijo o ejecutar una acción predeterminada, no tomar una decisión con varias alternativas.
En la actualidad hablamos de entornos VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad) que van a exigir del decisor unos umbrales más bajos de tolerancia a la incertidumbre y al riesgo y por otro lado ser capaces de asumir una mayor complejidad en las decisiones.
Se pueden tomar las siguientes acciones para reducir la incertidumbre: