Una vez construido un buen argumento, hay que seguir las reglas que nos van a ayudar a que nuestra argumentación sea verdaderamente convincente:
- Fundamenta la presentación en los beneficios que va a obtener el cliente y las ventajas que te diferencian.
- Demuestra las características que puedan parecer más obvias.
- Deja que el cliente participe en la argumentación.
- Compromete poco a poco al cliente à arráncarle “síes”.
- Presenta con claridad. Ayúdate de soportes visuales.
- CIERRA, a ser posible con un “broche de oro”.