¿Cómo gestionar al cliente afable?

Ser amables manteniendo un poco la distancia suele funcionar. Conviene ir al grano con ellos para centrar nuestras preguntas en obtener respuestas concretas.

Mantener sobre ellos la iniciativa de la conversación puede ir bien, porque puede darnos información muy valiosa, pero ojo porque si se le presta demasiada atención puede hacernos perder mucho tiempo. Conviene “reconducirle” de vez en cuando “Volviendo al tema que nos ocupa…”