Tipos de desempleo

  • Desempleo cíclico o coyuntural: la actividad empresarial está sujeta a los vaivenes de la iniciativa privada, por lo que las fases de expansión y recesión de la economía afectan al número de parados. El desempleo cíclico aumenta sustancialmente durante las épocas de recesión, debido al empeoramiento de las condiciones económicas; mientras que disminuye en las etapas de expansión, debido a la mejora de la economía.
  • Desempleo estacional: tiene su razón de ser en la existencia de ciertas actividades profesionales que sólo requieren mano de obra en determinadas épocas del año. En España, por ejemplo, el sector turismo necesita muchos trabajadores durante el verano, pero pasado el mes de septiembre, estas personas vuelven a engordar las listas del paro.
  • Desempleo estructural: se da por los desajustes entre la oferta y la demanda de trabajo. Los empresarios buscan un perfil profesional que no puede ser cubierto con la demanda de empleo existente. Es un tipo de desempleo muy preocupante, ya que tiende a perdurar en el tiempo, debido a la inadecuación técnica de los trabajadores con respecto a las vacantes o al exceso de solicitantes de un determinado puesto de trabajo en relación a las vacantes.
  • Desempleo friccional: este desempleo es muy peculiar, ya que es voluntario. Se refiere a personas que, pudiendo estar trabajando, desean tomarse un tiempo para descansar, estudiar o encontrar un puesto de trabajo mejor que el anterior.

Tasa de desempleo mundial

El número de personas sin trabajo en el mundo alcanzó la cifra de 200 millones en el 2017, estableciendo un nuevo récord. 

Estas son las conclusiones de una investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una agencia que reúne a gobiernos, empleados y representantes de los trabajadores de 187 países.

En un informe publicado, la OIT asegura que se espera que el desempleo global aumente en 2,7 millones en el 2018, porque la mano de obra está creciendo a un ritmo más rápido de lo que se están creando puestos de trabajo.

El incremento del nivel de desempleo tiene su origen en el deterioro de las condiciones del mercado de trabajo en los países emergentes. Los efectos de varias recesiones profundas que tuvieron lugar en 2016 afectan y seguirán afectando a los mercados de trabajo actual, según explica el informe (WESO) elaborado por la OIT.

En él se desgrana que los países de América Latina y el Caribe son los que peor parados salen en el ránking, especialmente Brasil. Su tasa de desempleo aumentó 0,3 puntos porcentuales durante 2017 hasta alcanzar el 8,4%. África Subsahariana, por su parte, registra su nivel de crecimiento de empleo más bajo en dos décadas. Ambas regiones se enfrentan, además, a un fuerte aumento en el número de individuos en edad de trabajar. También en los países emergentes se prevé que la tasa de desempleo aumente del 5,6% al 5,7%, con 3,6 millones más de personas en paro. Los países en desarrollo siguen esta misma línea. Se espera que sus niveles de desempleo ronden el 5,5% en 2018 con la incorporación de 450.000 desempleados más.

Por el contrario, el desempleo se redujo del 6,3% al 6,2% durante el 2017 en los países desarrollados, con 670.000 parados menos. En concreto, en Europa, sobre todo en Europa Septentrional, Meridional y Occidental, el número de personas sin trabajo seguirá disminuyendo, aunque el ritmo de este descenso se irá ralentizando y la OIT observa señales de que el desempleo estructural está empeorando. La misma situación se trasladará a Estados Unidos y Canadá.