Estados Unidos posee la primera economía del mundo, delante de China, y está emergiendo de su peor recesión desde los años 1930. Gracias a un plan de estímulo presupuestario y monetario de largo alcance, la economía se ha recuperado y el PIB sigue aumentado, estimulado por el consumo privado, las bajas tasas de interés y el dinamismo de la creación de empleos. La actividad se ralentizó en 2016 (1,6%), debido a una bajada de la inversión y el consumo.
La racha alcista también fue impulsada por la promesa de amplios recortes de impuestos por parte del presidente estadounidense, Donald Trump y del Congreso, liderado por los republicanos. Con el tiempo, esos recortes ahorrarán miles de millones de dólares a las empresas de Estados Unidos.