<div class="eg-content-editor" data-type="imageEditorOneColumn"><div class="column"><div class="row" data-content-type="ImageEditor"><div style="width: 100%; height: auto; position: relative; overflow: hidden; padding-top: 60.7143%;" class="cropped-image"><div style="position: absolute; width: 90%; height: 100.38%; top: -0.29%; left: 5%;"><img src="media/1fda0680-7062-447e-9b40-e1e060713094.png" style="width: 100%; height: 100%; perspective: 1000px; backface-visibility: hidden;" data-init="{&quot;scale&quot;:0.47667087011349313,&quot;angle&quot;:0,&quot;x&quot;:-21,&quot;y&quot;:1,&quot;w&quot;:420,&quot;h&quot;:255,&quot;defaultScale&quot;:0.5296343001261035}"></div></div></div><div class="row" data-content-type="TextEditor"><p style="text-align: justify">La madurez de un equipo se mide por el rendimiento/resultados alcanzados. Una madurez baja se asocia a resultados pobres y una madurez alta genera altos rendimientos, entusiasmo e ilusión en los miembros del equipo.</p><p style="text-align: justify">A medida que el grupo va transformándose en un verdadero equipo, las preocupaciones de los miembros también van cambiando. Si al comienzo ponen energía en preservar su identidad y buscar su lugar (¿quién soy yo y qué “pinto” aquí?), hacia el final se enfocan en la tarea y no están tan pendientes de los procesos emocionales. Alcanzando así, una productividad más alta.</p></div></div></div>