Nuestra marca personal evoluciona en función de la experiencia y los logros conseguidos. Este crecimiento debería verse reflejado en la actualización de los contenidos y el reposicionamiento que esto supone.
Tanto en lo positivo (refuerzo) como lo negativo (remedio), debemos mejorar nuestra marca personal para asegurar la mayor atracción y relevancia para los stakeholders profesionales.
Debemos actualizar los contenidos que ayuden a reforzar nuestro posicionamiento deseado y diseñar un plan de mejora de los atributos que supongan una posible debilidad en la actualidad.
Una marca personal más “madura” ofrece una oportunidad para mostrar cómo nos gestionamos en entornos cambiantes y manifestar cualidades como resiliencia y capacidad de adaptación.
Debemos resistir la tentación de “pegar bandazos” a la hora de actualizar o refrescar nuestra propuesta de valor.
A lo largo del tiempo, las personas evolucionan pero su esencia queda intacta.

Existen ciertas “reglas de oro” para potenciar nuestra marca personal online: