Sin una buena identificación del problema no podremos generar buenas alternativas o soluciones al mismo.
Para entender bien el problema hay que llegar a la raíz del mismo y determinar los efectos que supone.
Hay que identificar cuales son los objetivos y las barreras para conseguir los mismos.
Hay que delimitar claramente el alcance del problema. Si es demasiado amplio habrá que concretarlo o especificarlo más o será difícil poder definir alternativas ejecutables.
Si el problema es muy complejo es posible que haya que dividirlo en varios problemas más sencillos.
Se deben definir los principales actores del problema (pueden participar de forma activa o ser impactados por los efectos del mismo o la solución ejecutada).
Se debe recopilar toda la información y evidencia relativos al problema de forma que sea posible hacer una evaluación objetiva de la misma basada en datos.
Se debe definir el horizonte temporal del problema. Es un problema presente o futuro. ¿Cuáles son las probabilidades de que tenga efectos?
Existen varias herramientas para hacer una buena identificación del problema. Algunas de ellas son: