En este ejemplo, podemos ver dos perspectivas diferentes de una misma propuesta de valor – la del fabricante y la del usuario final. En el primer caso, observamos los atributos técnicos y en el segundo apreciamos los beneficios finales para el cliente.

Una lectura “industrial” podría llegar a comparar el precio del producto y su desempeño en términos de su capacidad de almacenamiento versus otro producto similar. Un análisis desde el punto de vista del usuario, quizá ofrezca una visión diferente donde el pendrive, no sólo compita con otros productos similares, sino servicios como Google Drive o Wetransfer que también facilitan el “transporte” de ficheros de gran tamaño de forma barata o gratis, con las mismas garantías de seguridad.

”Un producto es todo aquello que pueda ofrecerse en el mercado para satisfacer un deseo o una necesidad. Los productos objeto del marketing incluyen bienes físicos, servicios, experiencias, acontecimientos, personas, lugares, propiedades,  organizaciones, información e ideas”.

Todo aquello:

 

Si el objetivo de cualquier producto o servicio es generar valor para el cliente y la empresa, este debería “ocupar un lugar claro, distintivo y deseable en la mente del cliente final en relación con los productos competidores” (Kotler).

Según Kotler, un producto va mucho más allá de un simple elemento tangible que puede ser copiado, imitado o incluso mejorado, convirtiéndose en un “commodity”. Un producto no solo soluciona necesidades sino proporciona valores a aquellos que lo consumen. En el momento que el producto adquiera un valor intangible y crea un vínculo con un cliente, ya es marca. Como dijo Walter Landor “los productos se hacen en las fábricas pero las marcas se crean y viven en la mente y el corazón”. Kotler nos propone 5 niveles de significado de un producto, donde va en aumento el valor generado para el cliente (y de paso el de la empresa) con el ejemplo que vemos a continuación con algo tan básico como el agua:-

Kotler nos habla de 5 niveles de significado de un producto:

  1. Producto básico o sustancial: Se refiere al beneficio o a la necesidad básica que el cliente busca satisfacer. (Commodity)
  2. Producto genérico: Aquel servicio o beneficio básico que los consumidores buscan cuando compran el  producto. (Marca identificable)
  3. Producto esperado: El conjunto de atributos y condiciones que  los compradores habitualmente esperan cuando compran el producto de una categoría determinada. Más allá de la necesidad tangible del producto básico se suman una serie de variables menos funcionales (marca, confianza, seguridad,). (Marca con desempeño e imagen de calidad y confianza)
  4. Producto mejorado o aumentado: El producto que sobrepasa en alguna característica las expectativas de los consumidores. Este producto mejorado surge en muchas ocasiones del  desarrollo de servicios asociados al producto  básico, dando así beneficios mejorados, que con el  tiempo son igualados por los competidores convirtiéndose así en “beneficios esperados y en factores de similitud necesarios”. Esta tendencia a aumentar el producto permite a las empresas aumentar el  precio de su producto de forma paulatina. (Marca de imagen fuerte)
  5. Producto potencial: Es el producto formado por todas las posibilidades de mejora que se podrían incorporar al producto actual en el futuro. Incluye todo lo potencialmente realizable para atraer y mantener clientes. Se convertirá en el producto aumentado o mejorado del futuro. Producto ideal, adaptación para clientes con necesidades específicas. (Marca de imagen exclusiva)

Evidentemente, cada categoría de producto tendrá una demanda muy diferente para cada “nivel de significado”. Las ventas de Bling (PVP €35) versus las de Font Vella (PVP €0,35) serán diferentes en volumen y posible margen de beneficio, como podría ser el caso del Serie 1 de BMW versus el VW Polo.