El Análisis funcional es la base para configurar el perfil estratégico interno de la empresa. Para realizar este perfil estratégico, previamente hay que identificar las variables clave de cuyo funcionamiento depende la organización para hacer frente a sus retos (sobre ellas reposan los puntos fuertes y débiles).

Se suelen considerar las áreas funcionales de la empresa (comercial, producción, finanzas, RR.HH., Tecnología...), para identificar las variables clave. El problema es que no hay una receta general que aplicar a todas las empresas, cada una debe elaborar su propia lista.

El Perfil estratégico es un instrumento muy intuitivo, cualitativo y relativamente sencillo de elaborar. Es el complemento ideal del análisis funcional. Su objetivo principal es valorar el potencial de la empresa en cada una de las variables clave identificadas previamente en el análisis funcional. Su elaboración es similar al Perfil Estratégico del Entorno General. Se diferencian dos partes:

Los picos hacia la derecha significan puntos fuertes, los picos hacia la izquierda representan puntos débiles de la empresa.

Se pueden utilizar perfiles de referencia y hacer un seguimiento de la evolución a lo largo del tiempo.