La relación entre los representantes políticos y los ciudadanos está en contaste evolución.

Pero hoy, más que nunca, gracias a las redes sociales y al contexto social el cambio está siendo más rápido, y lo ha hecho desde dos perspectivas distintas: la de los partidos políticos y la de la sociedad civil.

Asimismo, la necesidad de transparencia y reciprocidad crece a un ritmo acelerado.

El uso de medios digitales en política debe responder a una estrategia bien planificada, en la que los canales sean seleccionados en función tanto del mensaje que queremos transmitir, como del público objetivo, y en función de los tiempos y la respuesta que esperamos obtener.

A los políticos, al igual que ocurre con las empresas, se les ofrece una nueva forma de comunicación, que permite abrir nuevas vías y canales para relacionarse con su público y que se caracteriza por:

 

La campaña política de Barack Obama que le llevó a la presidencia de Estados Unidos en 2008 marcó un antes y un después en el uso de redes sociales en política.

Para el impulso de su candidato a la presidencia, el Partido Demócrata desarrolló una campaña caracterizada por un fuerte componente de actividad online.

Se trató de una decidida apuesta por las redes sociales como instrumento de influencia y difusión.

Su web web Barackobama.com constituyó el punto de encuentro entre el candidato y sus simpatizantes y que alcanzó los 2,3 millones de visitas diarias.

Obama alcanzó sólo durante su campaña los tres millones de amigos en Facebook, y algo más de un millón en MySpace algo más de un millón.

El vídeo promocional  trasmitido por YouTube, alcanzó 22 millones de visualizaciones en el primer mes. Sumado a ello, la campaña tuvo un importante impacto a través de blogs, Redes Sociales, campañas de Mailing y diferentes medios digitales.

Como resultado, logró una empatía especial, logrando así captar la atención de un “público digital” capitalizando más votos.

El éxito electoral y el corporativo, requieren un camino de mayor recorrido que implique la fidelización de sus futuros votantes/consumidores. La presencia en las redes sociales, más allá de los periodos de campaña o de lanzamiento de productos, denota compromiso con la ciudadanía.

Del mismo modo, la escucha activa permite elaborar un programa electoral más acorde con sus necesidades y demandas

Esta visibilidad proporciona mayor crédito y mejor reputación a los ojos de los posibles votantes. Exactamente igual de lo que ocurre con las empresas y sus consumidores.

Además de la comunicación por parte de los partidos políticos para la consecución de sus legítimos intereses, es necesario tener en cuenta otra vertiente de la denominada democracia 2.0: la movilización de la sociedad civil para la consecución de objetivos de índole política, prescindiendo del liderazgo de un partido concreto u organización política.

Este fenómeno social es reciente, y se refiere a cómo la ciudadanía es capaz de influir directamente y sin intermediarios en las acciones de un gobierno e, incluso propiciar su dimisión, a través de la presión ejercida mediante movilizaciones y acciones comunicadas de forma online.