Consiste en hacer una síntesis de la objeción, traduciéndola a términos más favorables a la argumentación que se quiere dar. Lo que hacemos es repetir la objeción, pero interpretada de forma diferente a como realmente la expresó el cliente, de tal forma que sí podemos responder.
OBJECIÓN: “Si no me aplican un X% no me interesa”.
RESPUESTA: “Me hago cargo, si le he entendido bien, lo que Ud. precisa es una rentabilidad adecuada que le permita...”.
