Podemos decir que el entorno es todo aquello que se encuentra fuera de la organización. El problema de definir el entorno de una forma tan amplia es que su análisis se vuelve extraordinariamente complejo. Lo que realmente nos interesa del entorno son los factores que pueden tener algún impacto en la posición competitiva de la empresa, es decir, en su estrategia.
Analizando el entorno la empresa será capaz de determinar las oportunidades que se le presentan y las amenazas que pueden afectar a su competitividad. Lógicamente el entorno actual es de una complejidad tan extrema, que su análisis siempre tenderá a ser incompleto, pero nunca irrelevante.
Normalmente se diferencian dos niveles de análisis del entorno: Entorno General (análisis de los factores que afecta a la empresa desde un punto de vista global, que no se relacionan con el sector) y Entorno específico (análisis de los factores de influencia del sector o industria).
“El problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era”. Paul Valery
El cambio que estamos viviendo en los últimos años, es incomparable al de décadas o siglos anteriores. La velocidad del proceso es muy intensa y debemos conocer las herramientas que nos permiten, sino predecirlo, al menos intuirlo.
Estamos en un momento del tiempo en el que el cambio es la norma, tanto para los individuos como para las organizaciones. Por increíble que parezca, los procesos de cambio continúan acelerándose en nuestros días. En la actualidad hablamos de mundo VUCA (acrónimo utilizado por primera vez a principios de la década de los noventa del siglo pasado, por el Ejército de Estados Unidos) para describir el mundo posterior al colapso del bloque comunista. El término hace referencia a un contexto absolutamente volátil, incierto, complejo y ambiguo.
También hace unos años, Taleb popularizó el término Cisne Negro, cada vez más utilizado en el mundo empresarial, para hacer referencia a sucesos extremos, desconocidos e improbables que teóricamente no se van a producir pero que finalmente se producen. Pensemos en la crisis, en el Brexit, en Trump… Auténticos Cisnes Negros.
En un mundo VUCA y lleno de Cisnes Negros, el problema es nuestra capacidad para asumir cambios extremos a la velocidad adecuada pero sin perder la cabeza por el camino. ¿Seremos capaces de reinventarnos continuamente? ¿Serán capaces las organizaciones de cambiar y provocar cambios a la velocidad necesaria? Ya en los años 70, Toffler hablaba del shock del futuro que definía como la desorientación vertiginosa producida por la llegada prematura del futuro. Para él, esta podría ser la enfermedad más grave del mañana. De hoy.
En cualquier caso, no todas las sociedades se transforman a la misma velocidad, unas lo hacen más deprisa que otras (al igual que los sectores). El cambio no es un proceso homogéneo, muestra distintas velocidades. Pero seamos sinceros, la velocidad es muy alta.
¿Qué grandes cambios se nos vienen encima? Existen muchos, pero sin duda algunos pueden tener un fuerte impacto: la globalización, la tecnología, los cambios demográficos, la biotecnología, la transitoriedad, la emigración, la virtualización, la ciencia, la robótica, la diversidad de estilos de vida, la digitalización, la desregulación... Analicemos algunos de ellos.