Los Gremios venidos a más: Los Cúmulos de Empresas

Los cúmulos no son nada nuevo, existen desde hace siglos. Su antecedente más inmediato son las concentraciones de artesanos y comerciantes en gremios. Posiblemente en aquellos momentos su función e influencia era mucho menos evidente que en la actualidad. Actualmente los cúmulos pueden llegar a ser muy importantes para la competitividad de un país, una región o incluso una ciudad.

Según Porter los cúmulos (también denominados clústeres) son concentraciones geográficas de empresas interconectadas, suministradores especializados, proveedores de servicios, empresas de sectores afines e instituciones conexas que compiten pero que también cooperan.

La existencia de cúmulos de empresas en la mayoría de los países nos permite reflexionar sobre su papel en la competencia y la ventaja competitiva. Es posible que parte de la ventaja competitiva de una empresa se encuentre fuera de ella y de su sector de actividad. Si el cúmulo funciona bien, la empresa se encontrará en mejor posición competitiva que si no lo hace.

¿Pero qué es exactamente un cúmulo y qué engloba?

Para Porter un cúmulo es un grupo de empresas e instituciones conexas y próximas geográficamente, pertenecientes a un campo concreto, unidas por rasgos comunes y en muchas ocasiones, complementarias entre sí. Un cúmulo puede ser urbano, regional, nacional o incluso supranacional. La mayoría de los cúmulos comprenden empresas de productos o servicios finales, proveedores de materiales, componentes, máquinas y servicios especializados, instituciones financieras y empresas de sectores afines. También pueden incluirse canales de distribución o clientes, fabricantes de productos complementarios, proveedores de infraestructura, instituciones públicas y privadas que facilitan formación, información, investigación y apoyo técnico especializado (universidades, grupos de reflexión, entidades de formación profesional). Incluso los organismos del estado que tienen influencia en un cúmulo pueden considerarse parte de él.

Como podemos imaginar, el análisis de los cúmulos va más allá del de un único sector industrial, ya que puede incluir a varios. Las fronteras exactas de un cúmulo son muchas veces difíciles de delimitar, abarcando todas las empresas, sectores y entidades que hayan generado entre sí relaciones sólidas, sean estas del tipo que sea. Podríamos decir que una empresa es a un cúmulo, lo que una persona a su grupo de amigos y conocidos. Como en todo grupo social, existirán relaciones de diversa profundidad dentro del cúmulo.

Existen cúmulos en todo tipo de sectores. Están presentes en todo tipo de economías (grandes y pequeñas, avanzadas y en desarrollo), en áreas rurales y urbanas y en diferentes niveles geográficos: países, regiones, zonas metropolitanas, ciudades, pueblos.

¿Por qué utilizar los cúmulos como unidad de análisis? Porque en ocasiones tienen mucho más que ver con la naturaleza de la competencia y las fuentes de ventaja competitiva que empresas o sectores. Para Porter en los cúmulos, que son más amplios que los sectores, se pueden captar importantes relaciones, complementariedades e influencias indirectas en cuestión de tecnología, conocimientos prácticos, información, marketing y necesidades de los clientes, que se extienden entre diversas empresas y sectores.

Los cúmulos son uno de los vértices del diamante de Porter, visto en el apartado anterior (“las industrias de soporte e industrias relacionadas”), y por lo tanto una parte fundamental de la competitividad de un país. Los cúmulos afectan a la competencia en tres grandes aspectos:

Incrementan la productividad de las empresas.

Estimulan la innovación

Incentivan la formación de nuevas empresas

Parece ser, que las relaciones sociales son el pegamento que une el cúmulo y permite la creación de valor. Es fundamental que fluya la información, se realicen intercambios, se coordinen intereses y se colabore. Para conseguirlo, la estructura social del cúmulo es vital. Al examinar las estructuras de las redes sociales es evidente que las relaciones personales facilitan el acceso a los recursos y a la información. No hay nada como los buenos contactos…

 

Saquemos la Bola de Cristal y Planifiquemos Escenarios

La planificación de escenarios permite a los directivos pensar en oportunidades y amenazas futuras. Este método se debe utilizar en empresas con entornos cambiantes en los que es importante anticiparse a los competidores.

Planificar escenarios consiste en intentar prever el futuro a partir de tendencias y situaciones presentes. Un escenario es una descripción de las circunstancias, condiciones o acontecimientos que pueden representar la situación del entorno en un momento futuro del tiempo.

Por lo tanto, la creación de escenarios plantea los futuros posibles de una organización, en función de los factores generadores de cambio identificados y las influencias clave del entorno sobre las que se tiene cierta certidumbre. El objetivo es generar un número limitado de escenarios consistentes, que se puedan comparar.

Las principales ventajas de la creación de escenarios son:

Los principales pasos para crear escenarios son:

  1. Identificar los supuestos o fuerzas clave que deben incluirse (análisis PEST). Estos supuestos deben limitarse a las fuerzas del entorno y deben reducirse al mínimo, ya que la complejidad aumenta cuando crece el número de supuestos de partida. Se puede hacer de dos maneras: 
  2. Los escenarios pueden construirse de dos maneras:
  3. Si se utilizan factores con grandes consecuencias y elevada incertidumbre, los escenarios representan los futuros posibles que pueden ser utilizados en el proceso de formulación de la estrategia (reflexión y selección de la estrategia).