Muchos autores hacen referencia a la dirección estratégica como un proceso, es decir, a una secuencia de fases que se realizan en un orden concreto. No creemos que la realidad sea tan sencilla, pero posiblemente es la única forma de entender un proceso tan dinámico y complejo como el de la estrategia. Navas y Guerras proponen el siguiente proceso de dirección estratégica:

En general, existen tres grandes procesos estratégicos: análisis estratégico, formulación de estrategias e implantación de estrategias. Se asume que aunque el proceso lógico es el presentado (análisis, formulación e implantación), la realidad nos lleva a una interacción constante entre las diferentes fases del mismo. El análisis estratégico permite determinar las oportunidades y amenazas del entorno (análisis externo), así como las fortalezas y debilidades de la organización (análisis interno). A partir de este diagnóstico previo se podrá evaluar la situación de partida y será supuestamente más sencillo crear estrategias que están alineadas con la misión y los objetivos de la empresa. La formulación estratégica (o formación, como prefiere Mintzberg) es la fase más creativa de todas, en la que se deberían pensar las posibles alternativas de la empresa para llegar a conseguir la misión y los objetivos planteados. Finalmente, el proceso supone que se debe elegir una opción estratégica y ponerla en marcha, es decir, ejecutarla. Sin olvidar la fase de control estratégico, que permite hacer un seguimiento del éxito en la ejecución.

En el fondo el proceso estratégico responde a tres preguntas fundamentales: ¿dónde estamos ahora?, ¿hacia dónde vamos? y ¿cómo llegamos hasta allí? Pero los cambios constantes hacen que sea prácticamente imposible formalizarlo todo en un plan estratégico cerrado y estático. Necesitamos aproximaciones dinámicas a la planificación. El gran debate actual entre los clásicos (racionalistas), que ven la estrategia como un proceso formal en todas sus fases, y otras escuelas, que dan cabida a las estrategias emergentes, se puede resolver integrando ambas visiones. Por esa razón, nosotros proponemos un modelo, en el que tienen cabida tanto las estrategias deliberadas como las emergentes. ¿Por qué integrarlas? Por que en el mundo real se dan ambas. Algunas estrategias son planificadas y ejecutadas mediante un proceso formal y otras son descubiertas por el camino.Haz click aquí para descargarte la imagen.

 

Análisis del Proceso Estratégico Integrado

Vamos a tener en cuenta cinco factores que influyen el proceso estratégico de diversas formas: la evolución empresarial (las exigencias del mercado), el gobierno corporativo, los intereses de los stakeholders, la ética empresarial, y finalmente, el contexto cultural y el entorno social en el que se desenvuelve la organización.

A partir de las influencias de los factores anteriores, el proceso estratégico está formado por:

Los procesos clásicos de análisis, formulación e implantación de la estrategia pueden ser perfectamente compatibles con la concepción de la estrategia como un proceso emergente. Diferenciamos dos tipos de estrategias emergentes: