A pesar de los beneficios derivados para el conjunto de la sociedad del funcionamiento competitivo de los mercados, en determinadas ocasiones, los intereses particulares de algunos agentes económicos pueden no coincidir con los principios inspiradores de la libre competencia.
Fallos de competencia: en este caso no se cumple el supuesto de competencia perfecta, es decir, existe en estos mercados una organización de tipo monopólico u oligopólico.
Frente a situaciones de competencia imperfecta, el estado puede actuar: