Las objeciones se clasifican en dos grandes grupos:

Ejemplo de objeción:

El vendedor dice: “¿Si he entendido bien, 150 €/kilo le parece caro?”

Si es un malentendido el cliente contestará:

Cliente: “¡Ah!, pensaba que eran 150 € por cada bolsa de medio kilo. Realmente 150€/kilo está bien”.

Las objeciones reales pueden ser de tres tipos: pequeñas, grandes e impedimentos.