Ante la objeción que nos presenta el cliente, responder con la formulación de preguntas abiertas que nos revelen las verdaderas razones de su negativa, forzándole a que responda a sus propias objeciones. Es muy útil en los casos en los que la objeción es un pretexto o una excusa.
OBJECIÓN: “Esta modalidad de depósito no me interesa”.
RESPUESTA: “Le agradezco su franqueza y quisiera que me indicara los motivos por los que CREE que no le interesa este producto”.
OBJECIÓN: “La calidad del producto es mala”.
RESPUESTA: “¿A qué se refiere exactamente?”.
Esto nos permitirá “concretar” y poder tener una objeción clara con la que poder trabajar.