A modo de reflexión, te invitamos a que leas detenidamente las 21 leyes irrefutables de John C. Maxwell que se exponen a continuación. Estas leyes son atemporales y te permitirán pensar si estas en el camino correcto para un liderazgo efectivo.
La capacidad de liderazgo siempre es el tope de la eficacia personal y dentro de una organización. Si el liderazgo es fuerte, el tope es alto. Pero si no lo es, entonces la organización estará limitada.
El verdadero liderazgo no puede ser otorgado, nombrado, ni asignado. Sólo procede de la influencia, y ésta no puede imponerse. Debe ser ganada. Lo único que un título puede comprar es un poco de tiempo, sea para aumentar su nivel de influencia sobre otros o para eliminarlo.
Ser un líder es como invertir con buen éxito en la bolsa de valores. Si esperas hacer una fortuna en un día, no tendrás buen éxito. Lo que más importa es lo se que hace día a día en el largo plazo.
Los seguidores necesitan líderes que puedan navegar eficazmente por ellos, y cuando enfrentan situaciones de vida o muerte, la necesidad es sumamente obvia. Sin embargo, aún cuando las consecuencias no sean tan serias, la necesidad es igualmente grande. La verdad es que casi cualquier persona puede gobernar el barco, pero se necesita que un líder trace la ruta.
¿Cómo reacciona la gente cuando comunicas? Cuando hablas, ¿la gente escucha, es decir, escucha realmente? ¿o espera escuchar a otra persona antes de actuar? Puedes descubrir mucho acerca de tu nivel de liderazgo si tienes el valor de hacerte esta pregunta y responderla.
Para ganar la confianza de los demás, el líder debe ser ejemplo de las siguientes cualidades: competencia, conexión y carácter. La gente perdonará errores ocasionales relacionados con la capacidad, especialmente si son conscientes de que eres un líder en proceso de crecimiento, pero no confiarán en un individuo con fallos en el carácter.
La gente no sigue a otros por accidente, siguen a individuos cuyo liderazgo respetan.
Hay muchas formas de medir el respeto de un seguidor a su líder, pero tal vez la prueba más grande de respeto se da cuando el líder hace un cambio grande en una organización.
El liderazgo es realmente más arte que ciencia. Los principios del liderazgo son constantes, pero la aplicación de los mismos cambia con cada líder y cada situación. Cuando los líderes enfrentan un problema, automáticamente lo miden y comienzan a resolverlo - aplican la ley de la intuición. Todo lo evalúan con la predisposición del liderazgo.
Los líderes eficaces siempre están a la mira de personas valiosas:
Los líderes eficaces saben que uno primero debe tocar el corazón de la gente antes de pedirles una mano; esa es la ley de la conexión. Todos los grandes comunicadores reconocen esta verdad y la llevan a la práctica casi de manera instintiva. Uno no puede hacer que la gente actúe si no conmueve primero.
En las mejores circunstancias, un líder debe procurar reunir en su círculo íntimo a personas de la organización misma. Warren Bennis, un experto en el tema del liderazgo, tenía razón cuando afirmaba que “el líder encuentra grandeza en el grupo, y él ayuda a los miembros del mismo a encontrarla en sí mismos”.
Únicamente los líderes seguros pueden entregarse poder a sí mismos. La clave para otorgar poder a otras personas es una gran confianza en la gente.
La única forma de levantar otros líderes es mejorar uno mismo como líder. Dados estos primeros pasos ya estás en capacidad de levantar otros líderes. Un ambiente en el que se valora y se enseña el liderazgo, llega a ser de tremendo valor para un líder mentor. No sólo atrae a las "águilas", sino que también las ayuda a aprender a volar.
El buen éxito se mide por la capacidad del líder de llevar a la gente a la meta que debe alcanzar. Pero no podrá realizarlo si primero no apoyan su liderazgo.
Cada situación de liderazgo es distinta. Cada crisis tiene sus propios retos. Sin embargo, creo que los líderes victoriosos tienen en común la incapacidad de aceptar la derrota. Para ellos es totalmente inaceptable otra cosa que no sea ganar; por eso averiguan lo que debe hacerse para alcanzar la victoria, y van tras ella con todo lo que esté a su alcance.
Se necesita un líder para crear impulso. Los seguidores lo perciben. Los gerentes pueden continuarlo una vez que ha comenzado. Pero la creación del impulso necesita a alguien que pueda motivar a los demás, no alguien que necesite ser motivado.
Un líder jamás crecerá hasta un punto en el que no necesite trazar sus prioridades, por eso, tu lista de prioridades debe comenzar siempre por lo que se requiere de ti. Cualquier requisito que no es necesario que realices personalmente debes delegarlo o eliminarlo.
Cuanto más alto es el nivel de liderazgo que desees alcanzar, tanto mayores sacrificios tendrás que hacer. Para subir, tendrás que ceder. Esa es la verdadera naturaleza del liderazgo.
Los grandes líderes reconocen que saber cuándo se debe dirigir, es tan importante como el saber qué hacer y adónde ir... Sólo la medida precisa en el momento preciso, tendrá buen éxito. Cualquier otra cosa exige un alto precio.
Para llegar al nivel más alto, usted tiene que formar líderes de líderes. Los líderes que forman líderes, experimentan en sus organizaciones un efecto multiplicador increíble que no se puede alcanzar de ninguna otra manera.
Las compañías más estables tienen líderes fuertes en todos los niveles de la organización. La única forma de desarrollar un liderazgo tan amplio es hacer de la formación de líderes parte de su cultura.
Ser líder no es una tarea sencilla ni se es de la noche a la mañana. Ser un buen líder con las características apropiadas y aún más seguir todas éstas leyes no es tarea fácil; no se aprende a ser líder leyéndolas, y aplicarlas solo es el primer paso. Es en realidad, un trabajo largo y nada sencillo de triunfos y derrotas, y el cómo los afrontas marcará el progreso de dicho proceso.
El primer paso es querer serlo y de ahí para adelante caer, levantarse y aprender de los errores.