¿Cómo gestionar al cliente reservado?

Conservar la calma y respetar sus ideas. Podemos hacerle preguntas abiertas y de sus respuestas buscar puntos comunes que le den confianza en nosotros.

Mejor no ser muy insistente ni discutir con él, porque seguramente no nos muestre sus cartas y no sacaremos mucho. Mejor no afirmar nada que no podamos demostrar y no contradecirle. Mejor darle la razón en cuanto podamos, siempre y cuando la tenga.

Se recomienda, si es reservado por desconfianza, tangibilizar la información aportando datos, casos de éxito, documentos “oficiales”, garantías, etc.