El objetivo del experimento consistía en estudiar las “condiciones personales y sociales que inducen a los individuos bien a resistir o a ceder ante presiones del grupo aún cuando éstas se produzcan en contra de un hecho cierto”.
Se mide el “efecto de la mayoría” como el % de respuestas erróneas y que son coincidentes con lo que la mayoría ha expresado también de forma errónea. Así mismo se trata de evaluar si el sujeto es consciente del efecto que la mayoría causa en él y porqué razón se adhiere a la opinión del grupo. Por último, se observa la reacción del individuo cuando se le explica el experimento.
El experimento se repitió con 123 participantes distintos. Todos los participantes en el experimento eran estudiantes universitarios varones. Mientras que en el grupo de control los participantes daban una respuesta errónea solo el 1% de las veces, cuando existe una mayoría de presión los resultados varían sensiblemente. En un 37% de los casos los participantes de dejaban llevar por la opción incorrecta expresada por la mayoría. En el caso en el que la mayoría no fuera unánime la conformidad bajaba del 37% al 5%. En un 25% de los casos, los sujetos mantuvieron su opinión independientemente de lo que dijera el resto.
En general se concluyó que incluso una mínima cantidad de soporte a la disensión frente al grupo es suficiente para que la gente tenga confianza en sus opiniones frente a la mayoría. Los investigadores dedujeron que una mayoría unánime de tres personas tiene más impacto que ocho con una de ellos que disienta.
¿Cuales son sus conclusiones sobre el experimento?