1. Generación de ideas: Es la fase más creativa en la que los participantes sugieren todas las ideas que les parecen interesantes. A más cantidad de ideas entren al embudo, más probable es que se consiga calidad al final.
  2. De ideas a oportunidades: Primer filtrado de las ideas, que estaban planteadas todavía muy en genérico y en gran cantidad, para convertirlas en oportunidades (“retos”) responden a necesidades de innovación.
  3. De oportunidades a proyectos: Hay que evaluar y priorizar oportunidades, para abordar un número manejable de proyectos. En esta fase nos centramos en la parte operativa.
  4. De proyectos a prototipos: De los proyectos sale una primera versión de solución que hay que testar y mejorar a través de lo que a menudo llamamos “piloto” o “prueba de concepto”. En esta fase probamos en un entorno controlado si la solución funciona, y le introducimos sucesivas mejoras (Pivotar), hasta tener un MPV (Mínimo Producto Viable).
  5. Implementación: Cuando el prototipo ya se ha convertido en una solución implantable . Es cuando la innovación se implementa en la realidad. Se replica y escala.