
La idea de cadena de valor está perfectamente establecida en todas las industrias, desde que un producto o servicio se diseña, hasta que llega al consumidor.
Puede ser más o menos larga, sencilla o compleja, pero al final sirve de modelo para describir las actividades de las empresas, y como en cada fase se va generando valor (y costes) que a la larga afectan al precio.