Detrás de cada conversación están nuestros sentimientos, emociones y creencias. Estos sentimientos actúan, muchas veces, distorsionando nuestra percepción de la realidad y nos meten en “conflictos” de los que no sabemos salir. Habitualmente tenemos tres tipos de “conversaciones difíciles”:
3 Tipos de conversaciones difíciles
1- La conversación de “lo que ha pasado”.
- La mayoría de las conversaciones difíciles implican un desacuerdo sobre lo que pasó o debió pasar.
- ¿Quién dijo qué?
- ¿Quién hizo tal cosa...?
- ¿Quién tiene razón?
- ¿Quién quería decir qué?
- ¿Quién tuvo la culpa?
2- La conversación de los sentimientos.
- En toda conversación difícil también se hacen y se responden preguntas sobre los sentimientos.
- ¿Mis sentimientos son válidos?
- ¿Apropiados?
- ¿Debo reconocerlos o negarlos, ponerlos sobre la mesa o guardármelos?
- ¿Qué hago con relación a los sentimientos de la otra persona?
- ¿Que pasa si se siente furiosa o herida?
3- La conversación de la identidad.
- Esta es la conversación que cada uno de nosotros tiene consigo mismo sobre lo que significa la situación. Discutimos interiormente sobre si ésta significa que somos o no competentes, buenas o malas personas, dignas de afecto o desagradables.
- ¿Qué impacto puede tener esto en nuestra propia imagen y autoestima, nuestro futuro y nuestro bienestar?
- Nuestras respuestas a estas preguntas determinan en gran medida si nos sentimos ‘equilibrados’ durante la conversación, o nos sentimos descentrados o ansiosos.
Gestionar las conversaciones para salir del conflicto
Para evitar que la comunicación sea fuente de conflicto necesitamos responder las siguientes preguntas: