El Design Thinking nace como una metodología que consigue llegar a soluciones innovadoras basadas en las necesidades reales de los usuarios.
Proviene de la forma en la que trabajan y piensan los diseñadores de producto - de ahí su nombre. Se empezó a desarrollar de forma teórica en la Universidad de Stanford en California (EEUU) a partir de los años 70, y su primera aplicabilidad con fines lucrativos como "Design Thinking" la llevó a cabo la consultoría de diseño IDEO, siendo hoy en día su principal precursora.
Hoy día, la aplicación del DT no se limita al desarrollo de nuevos productos sino se extiende a la innovación de los procesos, de la organización y hasta del propio modelo de negocio de las empresas que emplean esta disciplina.

El Design Management Institute (UK) ha analizado la evolución de las empresas que aplican determinados criterios de DT en sus negocios y que coticen en la Bolsa de Nueva York. Comparado con el Índice Standard & Poor’s, el “grupo” que forman estas compañías duplicó su valor bursátil.