Para todo lo que hacemos necesitamos tiempo, porque el tiempo es indispensable para cualquier actividad. Seguramente habrás dicho en alguna ocasión, “no tengo tiempo”, sin darte cuenta de que esto no es cierto, ya que en realidad todos tenemos el mismo tiempo: “24 horas al día”.

El tiempo es equitativo, inelástico, limitado y limitante, no lo podemos sustituir por ningún otro recurso y es inexorable, no se puede parar.

Visto así parece muy difícil gestionarlo bien, pero es que no es el tiempo lo que gestionamos, sino las actividades dentro de ese tiempo,  es decir, el modo en el que ocupamos ese tiempo de acciones.

"No tengo tiempo para tener prisa". John Wesley (1703-1791)

 

Te voy a contar un cuento: Erase una vez un joven leñador que estaba talando árboles con su hacha. Talaba y talaba sin descanso porque quería ser el mejor. A mitad del día otro leñador más veterano le pregunto ¿Cómo vas? Mal, respondió el joven, cada vez voy mas despacio. El viejo le dijo: Párate, descansa y afila tu hacha y el joven replico sin hacer caso del consejo. “si hombre,  ¿me voy a parar con la cantidad de trabajo que tengo?”

 

Moraleja:

A veces sentimos que pararse a pensar en cómo hacer las cosas es una pérdida de tiempo y en realidad es una inversión que nos hará ganar tiempo.

 

A mayor tiempo de planificación, menor tiempo y mayor efectividad en la ejecución.

 

 

Planificar.

Hacer el plan o proyecto de una acción.

Organizar.

Preparar una cosa pensando detenidamente en los detalles necesarios para su buen desarrollo.

Disponer a un conjunto de personas y medios para un fin determinado.

 

En la gestión del tiempo pueden condicionarte muchas cosas, algunas dependen de ti y otras de tu entorno. Reflexiona sobre ello porque probablemente en muchas de ellas hay algo que puedas hacer para mejorar.