Los directivos actuales deben enfrentarse a tremendas innovaciones, a la reducción del ciclo de vida de los productos, a una competencia feroz y a unos clientes que cada vez consiguen mayor poder de negociación. Décadas atrás, el cambio también existía, pero no era tan dramático. Al menos de vez en cuando se disponía de cierto tiempo para pararse a pensar y entender lo que estaba pasando.

En los años 80 Porter nos proporcionó un marco conceptual para analizar las actividades que crean valor dentro de una organización y comprender cómo conseguir ventajas competitivas. Recordemos que la cadena de valor de una empresa es un sistema de actividades dependientes, que se conectan mediante ciertos enlaces. Dichos enlaces implican la necesidad de coordinación de las actividades. La gestión adecuada de los enlaces entre actividades suele constituir un buen medio para obtener ventajas competitivas. Algunos sistemas de información nos permitirán mejorar estos enlaces.

Como acabamos de ver, la cadena de valor de una empresa se encuentra dentro de un conjunto más amplio: el sistema de valor, que incluye las cadenas de valor de los proveedores y canales de distribución, en el camino hacia el consumidor final. Por lo tanto, existen una serie de enlaces entre empresas que es posible coordinar, para obtener ciertas ventajas competitivas. Dichos enlaces también se pueden optimizar mediante el uso de determinados sistemas de información.

Ambos conceptos han sido ampliamente aceptados por la comunidad empresarial, pero ahora es el momento de revisarlos, a la luz del impacto que las tecnologías de la información están teniendo en su configuración.

Existen una serie de razones que nos hacen pensar que el impacto del e-Business en la cadena de valor y el sistema de valor, puede ser relevante:

Ya hemos analizado la cadena de valor y el sistema de valor clásico, pero es evidente, que en los últimos años, estos conceptos se han tenido que ir ampliando ante la llegada de nuevas formas organizativas: organización federal, horizontal, en Trébol, en Red, Virtual…

Aparece así la denominada “cadena de valor virtual”, en la que la mayoría de los principios económicos clásicos son perfectamente válidos, pero en la que algunos otros dejan de tener sentido, ya que los mercados electrónicos proporcionan información en tiempo real a disposición de todo el mundo y los clientes demandan productos y servicios cada vez más personalizados.

La tecnología, en general, y el e-Business, en particular, nos proporciona numerosas herramientas que permiten configurar una nueva cadena de valor y un nuevo sistema de valor: