La economía digital es en si misma una transformación del modelo de gestión de personas: la prioridad es competir por el talento. Atraer, seleccionar, formar y desarrollar el talento.
Es la única forma de responder de forma eficaz a las demandas del cliente: más transparencia, más inmediatez, más valor en cada transacción…
Se requiere de más resiliencia para trabajar en este mercado, de más inteligencia emocional, de más energía personal para lograr lo mismo o menos que antes.
Por eso hablamos de capital psicológico, ya no es suficiente con contar con buenos productos, buenas campañas y buenas tecnologías.
Ahora hace falta ganar y sostener la confianza del cliente, pero en un nuevo escenario que todavía estamos aprendiendo a movernos en él: el digital y en VUCA.
Este cambio de paradigma requiere de profesionales que abracen el cambio de modelo, que sean flexibles y se sientan cómodos en un mundo impredecible e hiperconectado.