Veamos cada una de ellas:
PEQUEÑAS OBJECIONES.
- No comportan una actitud de rechazo hacia el gestor, la propuesta o el producto/servicio.
- El cliente las utiliza para lograr que las cosas vayan despacio.
GRANDES OBJECIONES.
- Mucho más lógicas: defectuosa argumentación del vendedor o falta de comprensión/información.
- El cliente las utiliza como trampas para que el vendedor le transmita confianza en el producto. No comportan una actitud de rechazo definitivo hacia el gestor, la propuesta o el producto/servicio.
IMPEDIMENTOS.
Son las únicas objeciones válidas para frenar el proceso de venta. En este caso, el cliente no acepta la oferta o el producto por razones como:
- No le satisface ninguna necesidad.
- No es él quien tiene la capacidad de decidir.
- Enfado con el producto o vendedor.
- Carece de medios, presupuesto ó posibilidades.