Estos tres elementos están ligados cada vez que hablamos:
ELEMENTO VERBAL: es el mensaje mismo (las palabras que dices).
En la comunicación es relevante considerar lo siguiente: evitar la jerga, no dar información abrumadora, no monopolizar la conversación.
ELEMENTO PARAVERBAL: es su voz (la entonación, proyección y resonancia de la voz que transmite esas palabras).
Se refiere a la forma en que se dice algo, más que en lo que se dice, a los actos que acompañan a las palabras, en dónde, el tono de la voz, la articulación, la elocución, el ritmo….etc.
ELEMENTO CORPORAL: es lo que las personas ven (básicamente lo que ellos ven de su cara y su cuerpo).
Gestos implícitos en la comunicación explícita, como la postura, la distancia, los gestos, la calidad del movimiento... son
todos los acontecimientos de la comunicación humana que trascienden las palabras dichas.
Puede repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar o regular el comportamiento verbal.
Según expertos, la consistencia entre estos tres elementos permite que haya un equilibrio entre los mismos. La emoción y el entusiasmo de la voz trabajan junto con la energía y el movimiento de la cara y el cuerpo reflejando la confianza y la convicción de lo que dice el individuo. Aquí las palabras, la voz y el estilo son una sola cosa y el mensaje se transmite.
COSAS A TENER EN CUENTA CUANDO HABLAMOS CON ALGUIEN.
Elige un buen momento.
Interpreta el estado de ánimo de tu interlocutor y adapta tu mensaje en consecuencia.
Tu imagen dice mucho de ti antes de que empieces a hablar, ¡cuídala!
Recuerda, el mensaje tiene un componente verbal (palabras), otro vocal (voz) y, por último, el visual (gestos). Ahora, por pasos:
En términos verbales, elige bien las palabras de acuerdo a tu interlocutor sin faltar a tu autenticidad, es importante que mantengas la naturalidad o tu mensaje quedará desfigurado. Repite el mensaje que quieres que cale, reforzar la idea principal al menos dos veces es clave.
Tu voz es el envoltorio de tu mensaje, la entonación o el énfasis que se le da a las palabras, el tono y el volumen, las pausas, silencios, muletillas y la velocidad ayudarán a que tu interlocutor se concentre en el mensaje o que lo rechace.
En cuanto al lenguaje corporal, este debe fluir y acompañar a la transmisión, en ningún caso distraer. Los principales errores a evitar son los movimientos repetitivos o rápidos del cuerpo, una postura poco natural e incómoda, evitar el contacto visual o cruzar los brazos.