- Smircich (1983) proporciona un buen punto de partida para definir la cultura planteando la pregunta clave sobre las organizaciones y la cultura:
¿la organización tiene una cultura o es una cultura?
- Hay dos formas principales en que la cultura ha sido estudiada en las organizaciones: como una variable y como metáfora fundamental.
- La mayoría de las investigaciones y consultas actuales sobre culturas adoptan uno de estos enfoques o una combinación de ambos.
- Estos dos enfoques indican la riqueza y diversidad de formas de estudiar la cultura.
LA CULTURA COMO VARIABLE
- El enfoque de cultura como variable se centra en la causalidad. La cultura se cree que puede predecir y, por lo tanto, causar ciertos resultados.
- Usted puede ver la cultura como variable "X" (valores, normas, etc.) que influye en la variable "Y" (productividad, por ejemplo).
Esta relación, como te puedes imaginar, es compleja debido al hecho de que la cultura no es una variable fácil de definir.
- Por ejemplo, trate de responder la pregunta, ¿Qué hace que una cultura sea "buena" o "fuerte"? y encontrará que las respuestas no se colocan fácilmente en una fórmula.
- Basado en el enfoque variable, un gerente que no tiene una comprensión clara de la complejidad de la variable de cultura podría decir algo como: "Si pudiéramos fortalecer nuestra cultura, nuestra productividad aumentaría".
- El desafío o los problemas potenciales surgen cuando este mismo gerente intenta fortalecer.
METÁFORA FUNDAMENTAL
Este segundo enfoque importante para el estudio de la cultura se centra en comprender cómo los miembros de la organización crean culturas y cómo la cultura afecta a los miembros que forman parte de ella.
- Se trata más de la cultura como proceso que como producto o variable.
- La idea central de este enfoque es que la cultura es algo que una organización "es" versus cultura como algo que una organización "tiene."