El último paso del Design Thinking y por regla general del proceso de innovación. es el de recibir feedback de los stakeholders o clientes para comprobar si realmente necesitan lo que estamos ofreciendo, si resolvemos su problema y si estarían dispuestos a pagar por nuestra solución.
A menudo el feedback recibido, no es lo que esperábamos y nos veremos obligados a retroceder en el proceso de diseño para construir una nueva empatía, nuevo encuadre del problema, nueva ideación de una posible solución y otro prototipo correspondiente. No importa. La cuestión es “fracasar rápido y de forma barata” para generar una nueva solución.
Evidentemente, la valoración de las ideas se hará tanto desde el punto de vista del cliente (deseabilidad) como de la perspectiva de la empresa (viabilidad) según los indicadores de éxito (Key performance indicators o “KPIs”) establecidos al principio del proyecto en el business case.