La incapacidad para gestionar nuestras emociones adecuadamente produce, especialmente en el entorno laboral, agotamiento emocional, despersonalización y desmotivación.

 

Esto implica...

 

  1. Insensibilidad.
  2. Falta de autoestima.
  3. Síntomas físicos de cansancio y estrés.
  4. Predisposición negativa hacia el trabajo y personas con las que nos relacionamos.
  5. Incremento de conflictos laborales.

 

Para poder gestionar estas situaciones hacia relaciones positivas, contamos con dos habilidades de la Inteligencia Emocional que son:

 

Esto es lo que denominamos habitualmente "LA GESTIÓN DE LOS AUTOS".