Deseo imperioso de ser útil: "Cuando alguien nos cuenta algo, creemos que nos lo cuenta para que nosotros le demos un consejo o le digamos que es lo que tiene que hacer. Normalmente las personas nos cuentan las cosas para desahogarse y sentirse escuchadas".
Me transporto a mi experiencia similar: "Cuando alguien me cuenta algo que yo ya he vivido, dejo de escuchar porque empiezo a pensar en lo que a mi me sucedió, y considero que su historia es la mía, cuando no son ni parecidas".
Juicios y opiniones: "Cuando una persona nos transmite algo, sin haber escuchado todo su mensaje, hacemos juicios de valor tales como: 'está bien', 'está mal', '¿cómo se te ha ocurrido hacer eso?'...".
Deseo de quedar bien o estar a la altura: “¿Qué digo ahora?”.
Estados físicos, mentales y emocionales: "Si tú estás cansado físicamente, saturado mentalmente o enfadado, tu nivel de escucha disminuye".
No me interesa, no me afecta.
Monólogo, repetitivo: "Cuando una persona nos cuenta la misma historia una y otra vez".
Prejuicios hacia la persona.
CÓMO NO DEBEMOS COMPORTARNOS CUANDO ESCUCHAMOS.
SIMULADOR: su lenguaje corporal es el adecuado, sin embargo su mente no está allí.
INTERRUPTOR: no permite que la persona que está hablando termine de hacerlo. Está demasiado ansioso de hablar.
INTELECTUAL O LÓGICO: intenta siempre interpretar todo lo que la otra persona dice y por qué lo dice.
APROVECHADO: utiliza las palabras de su interlocutor. "Bueno, eso no es nada, esto es lo que me sucedió a mí".
DISCUTIDOR: solamente escucha el tiempo necesario para refutar lo dicho, y demostrar que el otro está equivocado. Incluso no reposa hasta que su interlocutor reconozca el otro punto de vista.
DISTRIBUIDOR DE CONSEJOS-RECETAS: no permite la expresión total de sentimientos o ideas para lanzarse a dar consejos.